Matador, matador...
Hace dos días que volvimos de la que ha sido la ciudad que más me ha gustado desde que estoy en este gran país.En Cajamarca hemos hecho prácticamente de todo. El primer día estubimos en casa de Don Amado, que nos invitó a cenar y celebramos una fiesta ahí por todo lo alto. Toda la noche bebiendo y bailando. Luego descubrí que dormir tres personas en una cama hinchable donde a duras penas caben dos no es una gran idea. A la mañana siguiente nos fuimos a los Baños del Inca, unos baños donde el agua sale caliente ( y tan caliente) de forma natural. Lo mejor es poder disfrutar de un ratito de baño al módico precio de ¡5 Soles! (1€). Ese mismo día por la tarde nos fuimos a Jesús, un pueblo de la Sierra Peruana muy pequeño pero que al celebrar sus fiestas esos días, estaba lleno de gente y de vida. Ahí empezó la leyenda de tres personas. El Destapador (mi amigo Elio, experto abridor de botellas solo usando las manos) el Picador ( Iago) y finalmente El Matador, un servidor. Al vernos, la gente del pueblo pensó que eramos los toreros venidos de España para torear en la corrida de las fiestas del pueblo. Y todos nosotros, que les seguíamos el juego, montamos una mentira cada vez más grande.
El último día lo dedicamos a ver la plaza de armas de Cajamarca. Es preciosa. La lástima es que no pudimos entrar al Cuarto del Inca. Otro año será.
Tres noches seguidas de fiesta, pelea incluida, y nos volvimos hacia Trujillo. Me quedo con todos los pequeños momentos y sobretodo con algún que otro más especial.
Para este fin de semana tenemos pensado ir a Chiclayo, pero el viaje en estos momentos está en el aire. Espero que podamos ir.
Un saludo!!

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